Entre
action painting y los tests
Silvio De Ferrari Lercari en Expreso, Cultural, sección B, domingo
7 de mayo del 2000
Armando Williams (Callao 1957) inició sus estudios
de pintura y grabado en la Escuela Nacional de Bellas Artes, el Taller
de Cristina Gálvez y en Estados Unidos de América en el
Pratt Institute y Art Students League de New York. Formó parte
del colectivo "Huayco" (1979-1983) interviniendo en los eventos
más notables del grupo como el "Salchipapas" o "Sarita
Colonia"en la carrtera Panamericana Sur. Es evidente que esta propuesta
experimental, que dirigían Francisco Mariotti con J. Salazar,
tuvo su punto de mayor relieve en los proyectos de "preferencias
estéticas urbanas" en la que el joven artista de la época
participó.
Su última muestra la podemos visitar estos
días en la casona barranquina de la Galería "Lucia
de la Puente -Arte Contemporáneo". Esta cuarta individual
del artista es una serie de once óleos que como primera constatación,
podemos afirmar son de difícil lectura. Y es que la vida , el
desarrollo y la actividad de un artista sufren alteraciones y modelan
cambios que -en el caso de Williams- dejan atrás experiencias
que o enriquecen su trabajo o sirven como un momento, el instante de
planteamientos vividos que pueden ubicarse en la esfera del inconsciente
para reposar, dormir o desaparecer.
Una estética en el tiempo
No es fácil poder analizar qué caminos siguió esa
propuesta de hace más de quince años atrás porque
lo cierto de todo es que el universo del artista se ha modificado. Ese
pasado se ha alterado en un discurso que juega más en el plano
intelectual estético sin un gesto que recuerde los referentes
del pasado. Si hace dos años (1998), se afirmaba que su pintura
-preanuncio de lo que actualmente produce- tenía una cierta asociación
con el test del psicólogo suizo Hermann Rorschach, su producción
actual se interna en una inquietud más silenciosa, oscilante
entre una calma actitud pero no exenta de bullicio y provocación
interior. A nuestro juicio, un buen ejemplo de esta última afirmación
se puede observar en "Presencia II"(óleo/ tela). Allí
la contundencia de los trazos gruesos de los primeros planos no son
un obstáculo para conducirnos a los trasfondos de contrastes
encendidos, fulgurantes, que crean vida e intensidad al punto tal, que
es en esa zona, la más escondida, donde podemos ubicar el eje
gravitante de la tela.
Por oposición a la anterior, "Olvido/ Memoria" (óleo/
tela), es un meditado trabajo en vastas zonas esfumadas en coloraciones
verde/ amarillo. Nada se explica, ni se replica como no se opone a compartir
donde las ideas (?) como las distancias desaparecen en el calmo movimiento
del color menos activo. Un llamado discursivo donde el tiempo discurre
en su propia solemnidad.
"Códogo II" (óleo/ tela), es un vivo escenario
de luces, colores intensos en las cintas que como flash nocturno de
una cámara fotográficael autor quisiera borraren la situación
vivida. La alusión del título podría no existir
o su enunciado podría también apelar al concepto del color
y del movimiento como una simbólica secuencia de "algo que
reemplaza a otro". En línea diferente encontramos "Espacio"
(Pintura abstracta -óleo/ tela). La ondulación de secuencias
en trazos circulares es más evidente pensada y mejor trabajada.
Los primeros planos dominan la acciónpara transportarnos al concepto
de lo abstracto. Esta obra es tal vez el emblema de la exposición,
confesión del propio autor, que podría extenderse a las
otras obras presentadas. Este ritmo compositivo encuentra una técnica
más plástica en el políptico "Espacios"
(óleo/ tela), secuencia dividida en cuatro campos en alternancia
y sincronía de colores que avanzan desde la gama de los turquesas
y azules, una pincelada en luminosidad amarilla y la irrupción
de un tono más denso, el ladrillo, para acumular la estructura
de la obra en una base que la sustente.
Una difícil lectura
En la dificultad de penetrar en las lecturas que el artista impone a
sus obras, la respuesta sería admitir extremos o es una lección
sencilla de formas y colores, o es una reflexiva escena de anhelos y
miradas introspectivas que se cumplen en el ritual del color envuelto
por si mismo cobrando formas que escapan a cualquier consideración
de orden formal y etiquetas conocidas.
Inclinándose por su retorno conceptual a lo interior, la obra
de Williams es un singular ejemplo de abstracción actualizada
que podría tener algún remoto antecedente en el "action"
norteamericano o en la ya advertida referencia de los "tests"
aplicados al estudio del carácter y del comportamiento. Es probable
que esa sea la ruta que su producción presenta actualmente. Sin
duda que no despertará "multitud" de emociones aunque
aportará una visión artística del "acuerdo
consigo mismo". Pero nuestra inquietud final queda en pie. Una
acción contenida en los abstractos campos de la mirada interior
y sin aparente emoción no contradice en sí misma su propia
abstracción y nos preguntamos si en el malabarismo técnico
podrá guardar en el futuro consistencia.....